Has llegado hasta aquí.
Pero aún no has decidido.
Has comprendido.
Has resonado.
Has dudado.
Has reconocido el miedo.
Pero eso no basta.
No hay puerta mágica.
No hay señal divina.
No hay momento ideal.
Solo hay una cosa:
el gesto.
Y no necesita ser grande.
Solo necesita ser tuyo.
Hazlo ahora.
Hazlo real.
Elige algo.
Rompe algo.
Di algo.
Corta algo.
No lo expliques.
No lo compartas.
No lo adornes.
Solo hazlo.
Y si no puedes…
reconócelo.
No mientas.
No te digas que aún no es el momento.
Tal vez no vas a elegir hoy.
Pero al menos no vas a seguir fingiendo.
Eso ya es una grieta.
Y toda grieta… puede ser una puerta.
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